miércoles 14 de diciembre de 2011

LA DESIGUALDAD NO ES SOLAMENTE ECONÓMICA

Juan María Alponte

Hace unos días proporcionaba los datos del PIB nacional por Entidades Federales. Diez Entidades controlaron el 64.5% -INEGI dixit- del PIB nacional. Las otras 22 el resto. La aparición del Informe sobre Desarrollo Humano, México 2011, –documento realizado por el Programa de las Naciones para el Desarrollo- ratifica esos indicadores.
Un capítulo del documento (página 82) es casi un editorial para nuestros políticos: “El gasto público en México: del fracaso distributivo a las oportunidades perdidas”. ¿Es ironía o análisis?
El texto es un jarro de agua fría: “El análisis del gasto federal refleja sesgos hacia la población de mayores ingresos o mayor desarrollo humano, debido básicamente a la regresividad del rubro salud y de transferencias al ingreso”.
Añade: “Debido a que los Estados y Municipios tienen ingresos propios y capacidad de endeudamiento (en este punto esa capacidad hace nuevos millonarios cabe añadir al texto) esta situación llama la atención ya que si bien el gasto federal descentralizado procura aminorar la desigualdad entre Estados y Municipios, la forma en que gastan los ingresos propios actúa en sentido contrario…”. (Página 42)
Los redactores del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo no saben bien cómo un lector mexicano se explica (no ellos) porque los gastos públicos actúan en sentido contrario a una mayor igualdad.
Vean: “La evidencia internacional confirma el potencial desaprovechado del gasto público en México como factor para alcanzar una mayor igualdad en bienestar”.
Asumen: “Con base en los elementos comparables presentados en este Informe, México está lejos de alcanzar la progresividad del gasto social logrado en otros países. En 28 países de la OCDE (grupo del que forma parte México y Organización de la que es Secretario General un ex Secretario de Hacienda de México) donde se puede medir la regresividad en la distribución del gasto público en pensiones, México ocupa la última posición con la distribución más sesgada, en detrimento de los más pobres”. Al fin y al cabo, según CONEVAL, sólo son pobres 54.4 millones de mexicanos.
Lean: “En América Latina de 11 países analizados, México ocupa el 5° lugar en regresividad del gasto social, al asignar al 20% de la población con mayor ingreso un gasto social más de tres veces superior al correspondiente en Chile, que ejerce un gasto social con la mayor progresividad de la región”. (Página 84)
No dice el Informe que la rebelión estudiantil en Chile, ante la amenaza de una regresión en el gasto público ha lanzado a los estudiantes a la calle porque la evolución no regresiva del gasto público favorece la creación de un nivel más alto de la conciencia pública y, por tanto, mayor capacidad para la protesta.
¿Cómo lo interpreta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo? Así no más: “En suma, pese a las limitaciones metodológicas y los avances en la distribución de los recursos públicos en años recientes, México tiene un gasto público que representa una oportunidad perdida (no para todos cabe añadir sin molestar a nadie) para promover una sociedad más igualitaria y equitativa…”.
El 12 de diciembre de 2011 “en un enfrentamiento entre estudiantes de la Escuela Normal Ayotzinapa y policías estatales registrado, al mediodía, en la Autopista del Sol, dejó un saldo preliminar de dos jóvenes muertos y varios heridos”.
¿Es que sólo la violencia es el método posible para un debate? ¿Sólo los muertos, de un lado a otro, codifican una sociedad desigual que no posee una plataforma ética para disentir y acordar? Al menos, la hermana de Morelos, María Antonia Morelos y Pavón se casó, en 1807, con un hombre llamado Miguel Cervantes (no el del Quijote, pero algo hermoso se desliza en esa paradoja) y otra, no menos aleccionadora, es que su hermano (como ella), José María Morelos y Pavón fue registrado en el libro parroquial como hijo de españoles. El espíritu de la igualdad, en el agua bautismal, se dilucidaría, después, en el bronce de la guerra, pero el ideal del ascenso a la igualdad estaba ya presente en las pilas bautismales. Nadie decía no. El Informe del Programa de las Naciones Unidas nos dice que la igualdad de oportunidades ha sido “una ocasión perdida”. Los dos estudiantes muertos en la Autopista del Sol lo pregonan y ello produce una absoluta desolación.

E-mail: alponte@prodigy.net.mx

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