Leo en Le Monde del 6 de enero, un artículo que me deja estupefacto desde el título: “A qui appartient Jeanne d'Arc?” “¿A quien le pertenece Juana de Arco?
El texto me sobrecoge de inicio: “En periodo electoral los aniversarios son escrutados con la lupa por los equipos (partidos se entiende) en liza y que juegan todas las astucias del calendario…”. De astucias, pues, se habla.
Francia está en elecciones. El Presidente Sarkozy intenta reelegirse y el Partido Socialista ya tiene su candidato. Pero ¿y Juana de Arco? “En este año 2012, dice Le Monde, en la primavera se festeja en invierno y a Juana de Arco… en enero. Sin esperar al mes de mayo y sus tradicionales fiestas “juánicas”. (“johanniques”) varios políticos festejaron este fin de semana el nacimiento, el 6 de enero de 1412, la mítica “Doncella de Orleans”.
Añade Le Monde: “Dos candidatos a la elección presidencial rivalizan en analizar esta figura histórica que tuvo vida tan corta -19 años- pero, tan rica, que seis siglos después se quiere utilizarla aun. Este será el caso este viernes, día de los Reyes Magos, de Nicolás Sarkozy (actual presidente de centro derecha) y Marine Le Pen”. Ella representa a su padre, al que hereda, la ultraderecha racista.
Marine Le Pen -23 de enero de 1960- ha heredado de su padre la dirección, repito, de la extrema derecha: Front National. En efecto, Jean Louis Marine Le Pen (20 de junio de 1928) ha sido condenado –es un delito en varios países europeos- por negar el Holocausto y por defender determinadas tesis nazis. Su hija le esta reemplazando, progresivamente, y amenaza al centro derecha con un avance notable, electoralmente, usando el racismo anti-migratorio.
¿Por qué el tema, pues, de Jeanne d’ Arco es usado, utilizado por ciertos políticos? La respuesta de Le Monde es de este nivel: “Desde el siglo XX el arquetipo de Juana de Arco personifica un nacionalismo puro y duro que ha terminado por imponerse por encima de la figura popular”.
Tema apasionante cuando Benedicto XVI se presentará en México –mala decisión- en año de elecciones. Los significados se cruzan. En suma si la Francia de la Revolución y del laicismo puede vivir un atropello como el que sufre Juana de Arco ¿Qué más se puede esperar? Se entiende que no se intenta prohibir aquí el viaje de Benedicto XVI, si no de considerar que el momento político no es el adecuado.
Recordemos lo olvidado. En 1429 Juana de Arco entró en la historia política y religiosa de Francia. El país, invadido por los ingleses, tenia acorralado a su Delfín, el Delfín de Francia. Un día una jovencita, hija de campesinos, se presento ante el Delfin y la Corte francesa decidiendo que tenía visiones angélicas y que dirigiría la lucha por la libertad de Francia frente a los ingleses. Era el año 1429. Todo parecía negro y áspero, hierro hundido en el fuego. Los obispos pensaron que la jovencita era un enviada del diablo. “Un diablo vestido de hombre” Juana de Arco llevaba pantalones. Combatía con los soldados ¿Cómo no llevar pantalones? Los obispos sometieron a Juana de Arco a un examen riguroso. Hubo de aceptarse que esa Pucelle “era Doncella” (la Doncella de Orleans) esto es, virgen.
Los interrogatorios fueron terribles: “¿Cuándo el ángel se te aparece (Gabriel) lo ves vestido o desnudo?”: Su contestación: ¿Es que Dios no podrá vestir a sus ángeles? Intervino Juana de Arco en batallas que se ganaron. Los obispos ingleses y los franceses no podían entenderlo ni permitirlo. Se le entregó, viva, a los ingleses. El obispo de Reims, francés, dijo que fue hecha prisionera por “su propio orgullo”.
El 3 de enero de 1431 se abrió el juicio contra ella. Presidiría el obispo frances Cauchon. Se inició el debate sobre sus pantalones. “Vestida como un hombre, con pantalones, significa rechazar el sexo femenino, contra la ley divina, cosa abominable. Vestida y armada como un hombre” (De Les Proces de Jeanne d’ Arc. Editions Folio-Histoire).
El Delfin, que la debía el trono, en gran parte, la abandonó a sus obispos (aun parte del territorio ocupado por los ingleses igualmente enemigos de ella) y lo mismo hizo, después, como monarca, personalmente.
De rodillas, con las manos en la Biblia, la obligaron a responder sobre asuntos de la fé. Dijo que su madre la enseño a rezar tres oraciones, el Padre Nuestro, el Ave María, el Credo y a coser. Noventa y cinco teólogos condujeron el proceso. El juicio fue bochornoso. Se acusó, a la Doncella, casi de fornicar con el diablo. Los ingleses no podían olvidar, a su vez, que perdieron ante ella alguna batalla. Los franceses episcopales se encontraron con sus respuestas pasmosas y emocionantes.
El 30 de mayo de 1431 se le anunció que sería quemada viva. Ella dijo: “Dios mío, ¿es preciso que mi cuerpo, neto y entero, que no fue jamás corrompido sea reducido a cenizas. Preferiría ser decapitada siete veces a que se me quemara”. (Relato de Duque de Castries)
El Obispo Cauchon, con su dedo firme, la advirtió: “Muere por su culpa”. Camino de la hoguera, se leyeron, las causas de la condena: “Heretique, Relapsa, Apostata Idolatra”. Su último grito entre las llamas: “Jesús”.
El Pueblo la rezo en la Iglesias, se recitaba su nombre entre lágrimas. Las Iglesias se llenaron de retratos suyos. Se la rezaba mirando a los altares. Fue una batalla sin un minuto de reposo (así son los pueblos). Hasta que el 7 de junio de 1456 el Obispo de Reims después de la revisión del proceso abominable, lo declaro nulo y sin valor alguno. Carlos VII ya rey, estuvo silencioso ante el juicio, pero festejó su rehabilitación: fue el hombre “legal”; no el hombre legítimo. Era un político.
El 6 de enero 1904 Pio X fue elegido Papa. El 18 de abril de 1909, con la Encíclica Pascendi condenó muchas de las tesis del modernismo y, el mismo día, proclamó la Beatificación de Juana de Arco. Sesenta y siete obispos franceses asistieron. Sus predecesores la condujeron a la hoguera. Juana de Arco ya estaba presente, bajo forma de estatuas o imágenes en 2000 iglesias francesas. Había nacido, la Doncella, el 6 de enero de 1412.
Tenía 19 años al morir en la hoguera. El 24 de marzo de 1905 la Cámara de Diputados declaró: Fiesta Nacional el día de la Doncella.
En mi libro “Mujeres, Crónica de una rebelión histórica” cuento y relato su historia con otras mujeres asombrosas que merecen la memoria del mundo. También Galileo fue condenado como “Herético Relapsus”. Es decir, como un hereje intratable.
El artículo de Le Monde revela que, ahora, quieren utilizar el nombre de la Doncella. El Pontífice Benedicto XVI, que ha tenido que vivir una inmensa marea de protestas por los abusos de sacerdote en los últimos años, llegará a México en año electoral. No parece buena, por ello, la oportunidad. Hubiese evitado su presencia en momentos en que puede desvirtuarse su discurso o utilizarse electoralmente. Otro periodo hubiese sido menos polémico.
Galileo, que tenía una hija monja, le puso un nombre que revelaba su mundo: María Celeste. Su libro, Diálogos, permaneció, durante dos siglos, en el índice de los libros prohibidos por la Iglesia. El mismo Galileo fue denominado el Mensajero de las Estrellas, Sidereus Nuncius. Así es la vida. El artículo de Le Monde y el próximo viaje de Benedicto XVI a México me han hecho recordar el pasado. Para poder perdonar, quizás, el presente.
E-mail: alponte@prodigy.net.mx
El texto me sobrecoge de inicio: “En periodo electoral los aniversarios son escrutados con la lupa por los equipos (partidos se entiende) en liza y que juegan todas las astucias del calendario…”. De astucias, pues, se habla.
Francia está en elecciones. El Presidente Sarkozy intenta reelegirse y el Partido Socialista ya tiene su candidato. Pero ¿y Juana de Arco? “En este año 2012, dice Le Monde, en la primavera se festeja en invierno y a Juana de Arco… en enero. Sin esperar al mes de mayo y sus tradicionales fiestas “juánicas”. (“johanniques”) varios políticos festejaron este fin de semana el nacimiento, el 6 de enero de 1412, la mítica “Doncella de Orleans”.
Añade Le Monde: “Dos candidatos a la elección presidencial rivalizan en analizar esta figura histórica que tuvo vida tan corta -19 años- pero, tan rica, que seis siglos después se quiere utilizarla aun. Este será el caso este viernes, día de los Reyes Magos, de Nicolás Sarkozy (actual presidente de centro derecha) y Marine Le Pen”. Ella representa a su padre, al que hereda, la ultraderecha racista.
Marine Le Pen -23 de enero de 1960- ha heredado de su padre la dirección, repito, de la extrema derecha: Front National. En efecto, Jean Louis Marine Le Pen (20 de junio de 1928) ha sido condenado –es un delito en varios países europeos- por negar el Holocausto y por defender determinadas tesis nazis. Su hija le esta reemplazando, progresivamente, y amenaza al centro derecha con un avance notable, electoralmente, usando el racismo anti-migratorio.
¿Por qué el tema, pues, de Jeanne d’ Arco es usado, utilizado por ciertos políticos? La respuesta de Le Monde es de este nivel: “Desde el siglo XX el arquetipo de Juana de Arco personifica un nacionalismo puro y duro que ha terminado por imponerse por encima de la figura popular”.
Tema apasionante cuando Benedicto XVI se presentará en México –mala decisión- en año de elecciones. Los significados se cruzan. En suma si la Francia de la Revolución y del laicismo puede vivir un atropello como el que sufre Juana de Arco ¿Qué más se puede esperar? Se entiende que no se intenta prohibir aquí el viaje de Benedicto XVI, si no de considerar que el momento político no es el adecuado.
Recordemos lo olvidado. En 1429 Juana de Arco entró en la historia política y religiosa de Francia. El país, invadido por los ingleses, tenia acorralado a su Delfín, el Delfín de Francia. Un día una jovencita, hija de campesinos, se presento ante el Delfin y la Corte francesa decidiendo que tenía visiones angélicas y que dirigiría la lucha por la libertad de Francia frente a los ingleses. Era el año 1429. Todo parecía negro y áspero, hierro hundido en el fuego. Los obispos pensaron que la jovencita era un enviada del diablo. “Un diablo vestido de hombre” Juana de Arco llevaba pantalones. Combatía con los soldados ¿Cómo no llevar pantalones? Los obispos sometieron a Juana de Arco a un examen riguroso. Hubo de aceptarse que esa Pucelle “era Doncella” (la Doncella de Orleans) esto es, virgen.
Los interrogatorios fueron terribles: “¿Cuándo el ángel se te aparece (Gabriel) lo ves vestido o desnudo?”: Su contestación: ¿Es que Dios no podrá vestir a sus ángeles? Intervino Juana de Arco en batallas que se ganaron. Los obispos ingleses y los franceses no podían entenderlo ni permitirlo. Se le entregó, viva, a los ingleses. El obispo de Reims, francés, dijo que fue hecha prisionera por “su propio orgullo”.
El 3 de enero de 1431 se abrió el juicio contra ella. Presidiría el obispo frances Cauchon. Se inició el debate sobre sus pantalones. “Vestida como un hombre, con pantalones, significa rechazar el sexo femenino, contra la ley divina, cosa abominable. Vestida y armada como un hombre” (De Les Proces de Jeanne d’ Arc. Editions Folio-Histoire).
El Delfin, que la debía el trono, en gran parte, la abandonó a sus obispos (aun parte del territorio ocupado por los ingleses igualmente enemigos de ella) y lo mismo hizo, después, como monarca, personalmente.
De rodillas, con las manos en la Biblia, la obligaron a responder sobre asuntos de la fé. Dijo que su madre la enseño a rezar tres oraciones, el Padre Nuestro, el Ave María, el Credo y a coser. Noventa y cinco teólogos condujeron el proceso. El juicio fue bochornoso. Se acusó, a la Doncella, casi de fornicar con el diablo. Los ingleses no podían olvidar, a su vez, que perdieron ante ella alguna batalla. Los franceses episcopales se encontraron con sus respuestas pasmosas y emocionantes.
El 30 de mayo de 1431 se le anunció que sería quemada viva. Ella dijo: “Dios mío, ¿es preciso que mi cuerpo, neto y entero, que no fue jamás corrompido sea reducido a cenizas. Preferiría ser decapitada siete veces a que se me quemara”. (Relato de Duque de Castries)
El Obispo Cauchon, con su dedo firme, la advirtió: “Muere por su culpa”. Camino de la hoguera, se leyeron, las causas de la condena: “Heretique, Relapsa, Apostata Idolatra”. Su último grito entre las llamas: “Jesús”.
El Pueblo la rezo en la Iglesias, se recitaba su nombre entre lágrimas. Las Iglesias se llenaron de retratos suyos. Se la rezaba mirando a los altares. Fue una batalla sin un minuto de reposo (así son los pueblos). Hasta que el 7 de junio de 1456 el Obispo de Reims después de la revisión del proceso abominable, lo declaro nulo y sin valor alguno. Carlos VII ya rey, estuvo silencioso ante el juicio, pero festejó su rehabilitación: fue el hombre “legal”; no el hombre legítimo. Era un político.
El 6 de enero 1904 Pio X fue elegido Papa. El 18 de abril de 1909, con la Encíclica Pascendi condenó muchas de las tesis del modernismo y, el mismo día, proclamó la Beatificación de Juana de Arco. Sesenta y siete obispos franceses asistieron. Sus predecesores la condujeron a la hoguera. Juana de Arco ya estaba presente, bajo forma de estatuas o imágenes en 2000 iglesias francesas. Había nacido, la Doncella, el 6 de enero de 1412.
Tenía 19 años al morir en la hoguera. El 24 de marzo de 1905 la Cámara de Diputados declaró: Fiesta Nacional el día de la Doncella.
En mi libro “Mujeres, Crónica de una rebelión histórica” cuento y relato su historia con otras mujeres asombrosas que merecen la memoria del mundo. También Galileo fue condenado como “Herético Relapsus”. Es decir, como un hereje intratable.
El artículo de Le Monde revela que, ahora, quieren utilizar el nombre de la Doncella. El Pontífice Benedicto XVI, que ha tenido que vivir una inmensa marea de protestas por los abusos de sacerdote en los últimos años, llegará a México en año electoral. No parece buena, por ello, la oportunidad. Hubiese evitado su presencia en momentos en que puede desvirtuarse su discurso o utilizarse electoralmente. Otro periodo hubiese sido menos polémico.
Galileo, que tenía una hija monja, le puso un nombre que revelaba su mundo: María Celeste. Su libro, Diálogos, permaneció, durante dos siglos, en el índice de los libros prohibidos por la Iglesia. El mismo Galileo fue denominado el Mensajero de las Estrellas, Sidereus Nuncius. Así es la vida. El artículo de Le Monde y el próximo viaje de Benedicto XVI a México me han hecho recordar el pasado. Para poder perdonar, quizás, el presente.
E-mail: alponte@prodigy.net.mx

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