Juan María Alponte
Se dice que Konrad Adenauer, el restaurador político de Alemania después del nazismo y la ocupación militar de su país por los Aliados definía, con una frase su éxito, su propia vida: “El mejor político es el que consigue permanecer más tiempo en el sillón”.
A Mitt Romney, candidato republicano en Estados Unidos, no lo han dejado, siquiera, acercarse al sillón. Le han acusado, en épocas críticas de desempleo y bancarrotas, de pagar entre un 14 y un 15% de impuestos cuando su fortuna se acerca a los 250 millones de dólares. También ha vivido la controversia, a la vez, de ser de confesión religiosa mormónica. Tiene todo el derecho y, en ese punto, no cabe admitir ninguna polémica aunque Lincoln, el liberador de los esclavos, tuvo el valor –en su tiempo- cuando le interrogaron sobre cuál era su religión, Abraham Lincoln contestó, impávido y, de una vez y para siempre así: “None”, “Ninguna”.
Fue asesinado el 14 de abril de 1865 al finalizar la Guerra Civil Norte-Sur. El día antes recibió a su hijo que venía del frente. Fue una dulce acogida. Se reunió, con él, su esposa y algunos miembros de su gabinete. Invitó a su hijo a que le acompañara, con su madre, a una función de teatro en boga: “Our American Cousin”. El hijo, deseoso de escaparse con su novia dijo que no podía ir y los secretarios de Estado tampoco tenían ganas de ver a la actriz Laura Keene, estrella de la obra. ¿Quién lo haría en México? En suma, fue el matrimonio solo. En el palco un racista le asesinó. Murió, al amanecer, sin haber pronunciado una sola palabra. Sabía que era inútil. Ahorró fuerzas para el camino.
Mitt Romney, republicano como Lincoln, no tiene el menor parecido con aquel largo cuerpo erguido, con aquella conciencia que se llamó Abraham Lincoln y, al revés que él –none- es religiosamente mormón. Se entiende que respeto esa creencia, sin más explicaciones, como otro cualquiera. Locke nos ha dejado dicho que la fe religiosa es un asunto privado.
Los mormones son adeptos a la Iglesia de los Santos de los Últimos Días. Un tal Joseph Smith la afincó, en 1830, en el Estado de Nueva York.
El nombre mormón, procede del “Libro Mormón” que es considerado por sus creyentes como la palabra de Dios. Entre sus creencias, con textos misteriosos y proféticos, se señala que América fue poblada por antiguas tribus judías. Los mormones practican la poligamia y, por ello, fueron perseguidos en Estados Unidos. Joseph Smith, en ocasiones, estuvo encarcelado y sostuvo su fe. Su sucesor, Brigham Young, en nombre del Consejo de los Doce Apóstoles, condujo a los mormones por varios territorios de Estados Unidos y se establecieron en Salt Lake City y el Gran Lago Salé. La poligamia fue suprimida en 1895 –no se le puede acusar de eso a Mitt Romney- y las manifestaciones religiosas posibilitan acceder a la divinidad, la curación espiritual y el profetismo.
Una rama disidente del mormonismo (a partir de 1860) se acerca a las tradiciones cristianas, pero su celo feligrés es profundo y cierto. Se dice que hay mormones en todo el mundo. Yo no he conocido a uno, pero también es cierto que jamás he preguntado a nadie a qué religión pertenece. El ejemplo de Lincoln –y su none- me es suficiente.
Por cierto, que el día en que se reunió Lincoln con su esposa, hijo y secretarios de Estado, contó (dos días antes de ser asesinado) que había tenido un sueño extraño. Lo relató. Soñó que escuchaba, en la Casa Blanca, sollozos. Recorrió habitación tras habitación oyendo siempre los gritos. Finalmente llegó a una gran estancia y vio a la gente llorando ante un féretro. Preguntó: “¿Quién es?”. Le contestaron: “El presidente acaba de morir”.
La esposa de Lincoln, Mary Ann Tood, –tuvo cuatro hijos con Lincoln- sólo pudo hacer una frase: “Es un sueño horrible”. Lincoln le contestó: “Mujer es un sueño”. Ella estaba a su lado, en el palco del Ford Theater cuando John Wilkes Booth le disparó a bocajarro. Un policía que guardaba la puerta del palco se fue a tomar una copa, al comenzar la obra, y el asesino no tuvo problema alguno.
Mitt Romney, que gana con sus negocios alrededor de 16 millones de dólares al año, ha confesado que paga de impuestos sólo un 15% (14% dicen sus opositores) con lo que se ha producido un escándalo notable cuando Obama y su esposa declararon (incluidos los dólares de su último libro y la paga de presidente) 1,700.000 dólares y trasladaron 475,000 al fisco, pero, según su declaración racial, tiene parientes en los cinco continentes aunque pague impuestos sólo en uno.
En suma, el escándalo de los impuestos ha creado, al ex gobernador de Massachussetts, problemas poco negociables con la sociedad. Como la declaración de impuestos no es un secreto se sabe que él, modestamente, se clasifica como “ejecutivo” y a su esposa, dulce compañera de la opacidad, Ann, la define, simplemente, como “ama de casa”. ¡Qué bien!
Lo relevante es que han aparecido cuentas suyas y las de la “ama de su casa”, en ciertos paraísos fiscales –donde el dinero duerme, produce y no cotiza- y, por si ello fuera poco, tiene depósitos o los tenía en Suiza donde se lava más blanco. Algunos de nuestros políticos lo saben. En francés, “La Suisse lave plus blanc” (La Suiza lava más blanco) y “Une Suisse au-dessus de tout soupcon” (Una Suiza por encima de toda sospecha) son dos libros de un notable y erudito escritor y político suizo: Jean Ziegler de renombre europeo. Al colocar ante mí, a la hora de escribir este texto, los dos libros citados se desprendió una tarjeta de Jean Ziegler con membrete de los tres idiomas de La Suiza lava más blanco; National Rat, Conseil National, Consiglio Nazionale. Me daba las gracias, Ziegler –hecho novedoso entre nosotros- por un artículo mío en el que había hecho un análisis de ese duro e implacable modelo que, lavando más blanco, todo se oscurece. Como el otro título: “Suiza por encima de toda sospecha”.
Me dice, Ziegler, con bella letra vestida de tinta azul, que salude a notre commun ami, l’ambassadeur Mariel Disler. Coloco la tarjeta en uno de los libros de Ziegler –dura y terrible crítica del país que lava más blanco con las cuentas numeradas- y devuelvo los dos libros a la estantería de los países europeos. En Suiza estaba Lenin, viviendo su exilio, cuando le anunciaron que había estallado la Revolución en Rusia. No lo creyó, al principio, porque él no estaba allí, pero la Revolución había estallado.
Negoció con los alemanes el tránsito por Alemania para llegar a Rusia para vivir, en Rusia, “los diez días que conmovieron al mundo”. Así fue el título del libro de John Reed que antes estuvo con Pancho Villa y escribió “El México Insurgente”. John Reed murió en Rusia. Lo enterraron en las murallas del Kremlin. A su vera he estado en el Moscú que viviera todo eso.
A Mitt Romney le vendría bien vivir en la Suiza lava más blanco porque ha declarado –¿cómo sería como presidente?- que sus ingresos se correspondían con actividades laborales con lo cual los impuestos decrecen. Así había vivido cuando, después de ser gobernador, pensó que estaba bien ocupar el sillón de Lincoln, el del none.
Lo cierto es que los republicanos están haciendo un triste papel pre-electoral. Su viejo fanatismo y su Tea Party dan la razón a Obama que se enredó, en la malla de acero de Washington, donde los negros se creen blancos y los blancos presidentes.
Por ello la sorpresa que les dio Obama con parientes en Kenya y primos errantes en todos los continentes. Sólo por eso merecería un segundo mandato porque, del primero ha aprendido ya lo que no sabía: que Wall Street no es una calle ni un banco: es un poder abstracto e impávido que, en el fondo, quiere ser, como la Suiza que lava más blanco, que todo sea opaco. ¡Buenos días!
E-mail: alponte@prodigy.net.mx
jueves 26 de enero de 2012
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Excelente artículo, me pareció muy interesante y objetivo. Efectivamente hay mormónes en casi todo el mundo, en México son más de un millon de ellos. Por otro lado, considero que como acertadamente dices en cuanto a su filiacion religiosa no interesa formar polémica ya que en los hechos será dificil que Romney (si llegará a ganar la presidencia) pueda lograr mucho en materia económica ya que hay muchos intereses economicos sumamente poderosos en torno a la Presidencia de EEUU por lo que cualquiera que llegue a ese puesto tienen que enfrentar las presiones de los mismos, lo cual representa de entrada una obstáculo para tomar medidas que pudieran afectar a dichos intereses.
ResponderSuprimirAlejandro Mundo
Como información adicional en torno al mormonismo y Mitt Romney
ResponderSuprimirUn primo del padre de Romney; Mario G. Romney fue una autoridad destacada dentro del liderazgo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Dias, nombre oficial de la iglesia mormona. Llegó a ser presidente del quorum de los 12 apostoles; el segundo órgano derigente de la IGSUD por debajo de la primera presidencia de la iglesia.
Mario G. Romney no llegó a ser el presidente de la iglesia debido a que ese puesto lo ocupa solo el apostol con mas años en ese oficio por lo que, como antes de él habia un apostol con mayor antiguedad en ese oficio MGR no podria ser presidente de dicha iglesia asta la muerte del entonces presidente mormón...la muerte llegó antes a él lo cual impidio que este se conviertiera en el decimocuarto presidente de la iglesia mormona...
Romney fue misionero de la iglesia mormona entre 1966-1969 en Francia....ademas de que ha ocupado responsabilidades en cargos administrativos de la iglesia....
Romney tiene antepasados mormones muy arraigados en la fe de dicha iglesia...
Alejandro Mundo